El Tesoro de Estados Unidos ha anunciado un aumento de las recompras de deuda en los vencimientos más largos de la curva. La reacción inicial ha sido especialmente visible en el oro y Bitcoin, mientras el mercado intenta interpretar las consecuencias que puede tener esta decisión.
La explicación más sencilla es que el Tesoro quiere mejorar el funcionamiento de un mercado en el que existe mucha oferta de bonos a largo plazo y donde las rentabilidades han aumentado considerablemente.
Sin embargo, la pregunta interesante es otra: ¿por qué aumentar las recompras precisamente ahora?
La respuesta todavía no la conocemos. Una posibilidad es que únicamente se quiera reducir la presión sobre los bonos largos. Otra, mucho más relevante para los próximos meses, es que el Tesoro esté preparándose para un escenario económico menos favorable.
No hay confirmación de ello. Pero septiembre puede proporcionarnos algunas pistas.
En el siguiente vídeo puedes ver el análisis completo y los gráficos utilizados durante el resumen semanal.
Claves de la semana
El Tesoro aumenta las recompras de bonos a largo plazo, después de meses de presión sobre sus rentabilidades.
El bono estadounidense a 30 años llegó a superar el 5,30 %, una zona que no se alcanzaba desde 2007.
La duda está en la financiación: habrá que comprobar si el Tesoro aumenta también la emisión de deuda a corto plazo.
Los índices han corregido, pero los primeros soportes han funcionado: por ahora no existe una señal clara de cambio de tendencia.
Oro y Bitcoin han reaccionado con mucha fuerza, aunque sus gráficos todavía necesitan confirmaciones diferentes.
Lo que más me ha llamado la atención
El elemento más interesante no es que el Tesoro recompre bonos, algo que ya viene haciendo desde 2024, sino que haya decidido duplicar las recompras en el tramo más largo de la curva.
El mercado de deuda estadounidense lleva meses mostrando presión. Las rentabilidades de los bonos largos han seguido aumentando y el bono a 30 años llegó recientemente a superar el 5,30 %.
Una rentabilidad tan elevada tiene consecuencias. Aumenta el coste de financiación a largo plazo, puede trasladarse a las hipotecas y eleva las exigencias de rentabilidad para otros activos.
Aumentar las recompras puede ayudar a introducir demanda en esos bonos y reducir parte de esa presión.
Hasta aquí, la decisión tiene lógica.
La duda aparece cuando intentamos entender cómo se financiarán esas compras y qué espera el Tesoro de los próximos meses.
Si se aumenta la emisión de deuda a corto plazo para financiar las recompras de deuda larga y posteriormente suben los tipos de interés, el coste de refinanciar esa deuda podría aumentar.
Por eso merece la pena plantearse un segundo escenario: que el Tesoro considere que la economía puede debilitarse y que, incluso con cierta presión inflacionista, los tipos no puedan mantenerse elevados indefinidamente.
Es solo una hipótesis. Pero explica por qué la decisión que se tome en septiembre puede resultar especialmente interesante.
¿Está el Tesoro anticipando una economía más débil?
El comportamiento de las materias primas mantiene abierta la posibilidad de que la inflación vuelva a repuntar durante los próximos meses.
Esto aparentemente jugaría en contra de aumentar el peso de la deuda a corto plazo. Si la inflación obliga a elevar los tipos, esa financiación se encarecería según tuviese que renovarse.
Sin embargo, existe otro escenario.
Podríamos encontrarnos con una inflación algo más elevada mientras otros indicadores económicos comienzan a debilitarse. En ese caso, la Reserva Federal tendría menos margen para endurecer la política monetaria.
Si posteriormente los tipos terminan bajando, financiarse a corto plazo permitiría renovar esa deuda en condiciones más favorables.
No sabemos si esa es la intención del Tesoro y tampoco sabemos todavía si va a aumentar significativamente las emisiones cortas. Por eso no conviene convertir esta interpretación en una certeza.
Hay dos señales especialmente importantes que observar:
La primera será la inflación de agosto. Las materias primas han vuelto a avanzar y podrían introducir presión en el dato.
La segunda será la reacción de la Reserva Federal. Si la inflación repunta y aun así no se endurece la política monetaria, habrá que prestar mucha atención a la explicación.
Ahí podremos empezar a saber si el problema principal sigue siendo la inflación o si comienza a preocupar más el crecimiento económico.
Un precedente que invita a prestar atención
La situación recuerda parcialmente a otro episodio mencionado en el análisis: el año 2000.
Antes del estallido de la burbuja tecnológica, el Tesoro estadounidense también realizó recompras de deuda a largo plazo y posteriormente aumentó el peso de vencimientos más cortos.
Esto no significa que la historia vaya a repetirse ni que la decisión actual anticipe una recesión.
Las condiciones económicas son diferentes y una coincidencia histórica no es suficiente para establecer una relación causal.
Sí sirve, en cambio, para justificar que vigilemos el movimiento.
Especialmente porque la decisión llega después de que las rentabilidades del tramo largo hayan alcanzado niveles que no veíamos desde hace muchos años.

IBEX 35
La debilidad observada durante las semanas anteriores finalmente se ha traducido en una corrección.
El IBEX 35 ha retrocedido hasta aproximadamente 19.900 puntos, antigua zona de resistencia, y desde ahí comenzó a rebotar el viernes.
Es una primera señal favorable, pero todavía falta confirmación. Para mejorar la lectura de corto plazo sería positivo recuperar con claridad la media móvil de seis sesiones.
En semanal, la caída se mantiene dentro de un escenario razonable mientras el índice conserve esa misma media. Por ahora hablamos de una corrección, no de un cambio de tendencia.
DAX
El DAX ha seguido un comportamiento parecido.
La corrección se frenó alrededor de 25.900 puntos, una antigua resistencia que ahora está funcionando como soporte.
Mientras esta zona se mantenga, el movimiento puede interpretarse como una consolidación después de las últimas subidas.
Incluso una caída posterior hacia la media de 70 sesiones podría seguir entrando dentro de una corrección normal. Su pérdida sí deterioraría más claramente la estructura.
El cierre mensual será importante por la larga mecha superior que está dejando agosto.
DJI
El Dow Jones también ha corregido hasta la base del canal alcista que viene respetando durante los últimos meses.
Por debajo aparece otro soporte relevante: la media móvil de 70 sesiones, actualmente alrededor de 52.000 puntos.
Una primera señal de deterioro llegaría perdiendo esa media. La confirmación sería más importante por debajo de aproximadamente 51.600 puntos, porque ahí ganaría peso la divergencia que se está formando con el RSI.
Mientras esas referencias aguanten, la corrección continúa siendo asumible dentro de la estructura alcista.
NASDAQ
El Nasdaq permanece atrapado dentro del lateral.
La noticia favorable es que la última corrección se ha detenido cerca de la media móvil de 70 sesiones sin llegar a perderla claramente.
Por ahora esta media sigue siendo la referencia principal.
Mientras cotice por encima, el escenario lateral con cierto sesgo alcista conserva algo más de probabilidad. Una pérdida clara volvería a colocar al índice en una situación más delicada.
La vela semanal es negativa, pero la caída se ha producido con poco volumen, por lo que todavía falta confirmación bajista.
SP500
El S&P 500 también ha encontrado demanda al alcanzar la antigua zona de máximos.
La primera referencia está alrededor de 7.620 puntos. Si la pierde, podría continuar la corrección hacia la media móvil de 70 sesiones sin que eso implique necesariamente un cambio estructural.
La señal que merece más vigilancia está en el RSI semanal, donde existe una divergencia respecto a la cotización.
Mientras se mantenga aproximadamente por encima de 7.350 puntos, esa divergencia puede terminar traduciéndose únicamente en un lateral.
Por debajo, el riesgo aumentaría y podría abrirse una corrección hacia la zona de 7.000 puntos.
VIX
El VIX todavía no está confirmando un escenario de fuerte nerviosismo.
Continúa alrededor de la zona de 15 y la referencia importante sigue estando cerca de 18.
Mientras permanezca por debajo, las caídas de los índices pueden seguir interpretándose como una corrección normal.
Una ruptura clara por encima de 18, acompañada de pérdidas de soportes en S&P 500 y Nasdaq, cambiaría bastante la lectura.
ORO
El oro ha sido uno de los grandes protagonistas de la semana.
Técnicamente, la reacción es positiva: ha conseguido apoyarse en la zona de las medias de 70 y 200 sesiones y posteriormente ha rebotado con fuerza.
La vela semanal también mejora considerablemente el escenario y deja como siguiente referencia aproximadamente los 4.800 puntos indicados en el gráfico.
Pero aquí conviene separar técnico y macroeconomía.
El oro puede beneficiarse inicialmente de un escenario de mayor inflación. Sin embargo, la evolución posterior dependerá también de los tipos de interés y del motivo por el que la Reserva Federal decida actuar o no actuar.
Por ahora, el gráfico ha mejorado. El escenario económico que hay detrás todavía está abierto.
PETROLEO
El petróleo continúa avanzando lentamente y ha cerrado el gap que tenía pendiente desde finales de julio.
Lo más preocupante es que todavía no aparece una entrada clara de oferta.
La referencia superior se encuentra alrededor de 98 dólares. Una ruptura aumentaría la probabilidad de volver a los máximos anteriores y volvería a añadir presión al escenario inflacionista.
Por ahora la estructura sigue siendo alcista y encaja con las dudas que estamos observando en el mercado de bonos.
BITCOIN
Bitcoin ha dejado una señal incluso más llamativa.
El rebote ha permitido recuperar las medias móviles de 70 y 200 sesiones, algo que obliga a empezar a cuestionar la tendencia bajista que llevaba meses desarrollándose.
Todavía falta una confirmación.
Cuando llegue una corrección, será importante comprobar si ambas medias empiezan a funcionar como soporte y si la media de 70 consigue cruzar nuevamente al alza la de 200.
La zona de 81.000-82.000 dólares aparece como una referencia importante para reforzar el cambio de escenario.
Si consigue mantenerse por encima de las medias y posteriormente marcar un máximo creciente, aumentaría claramente la probabilidad de que la fase bajista esté llegando a su fin.
WarrenAI: idea de la semana
La compañía seleccionada esta semana por WarrenAI fue NXP Semiconductors, fabricante de semiconductores con una exposición importante al sector de automoción, además de industria, IoT e infraestructuras de comunicaciones.
La tesis fundamental presentada se apoya en una posible recuperación del ciclo de semiconductores de automoción y en su posicionamiento en áreas como gestión de baterías, conectividad y electrónica para vehículos.
También aparecen riesgos. Entre ellos destacan el endeudamiento, la exposición al ciclo y la necesidad de que la recuperación esperada de los beneficios termine confirmándose.
En el gráfico, la situación no es especialmente sólida.
La acción ha perdido la zona desde la que había roto el lateral anterior y también sus medias relevantes. Por debajo aparecen soportes aproximadamente en 200 dólares y, posteriormente, alrededor de 180-185 dólares.
Para mejorar la lectura debería recuperar con rapidez las medias de 70 y 200 sesiones. Si no sucede y termina produciéndose un cruce bajista entre ellas, aumentaría el riesgo de volver a visitar los soportes inferiores.
Las cifras fundamentales concretas ofrecidas por WarrenAI se mantienen pendientes de comprobación y no se presentan aquí como datos definitivos.
Conclusión semanal
Los índices han confirmado la debilidad que veníamos observando, pero la corrección se ha frenado en las primeras zonas relevantes de soporte. De momento, eso permite mantener una lectura prudente sin hablar de un deterioro estructural.
La cuestión más interesante vuelve a estar fuera de la renta variable.
El Tesoro estadounidense ha decidido aumentar las recompras de deuda a largo plazo justo después de que las rentabilidades alcanzasen niveles muy elevados. Puede tratarse simplemente de una medida destinada a mejorar el funcionamiento del mercado y reducir esa presión.
Pero también merece la pena vigilar una hipótesis diferente: que se esté preparando para un entorno en el que la economía pierda fuerza y los tipos tengan que bajar posteriormente.
Todavía faltan datos para sostener esa conclusión.
La inflación de agosto, la evolución de las materias primas, la posible emisión de más deuda a corto plazo y la decisión de tipos de septiembre pueden ayudarnos a separar una hipótesis interesante de una señal realmente confirmada.

