Los mercados llegan al cierre de julio con una imagen menos homogénea de la que sugieren los principales índices. Europa continúa moviéndose cerca de máximos y conserva, de momento, sus estructuras alcistas. En Estados Unidos, sin embargo, empiezan a aparecer señales de debilidad más concretas, especialmente en el Nasdaq, mientras el S&P 500 se aproxima a una referencia técnica que ya provocó correcciones importantes en el pasado.
El foco principal no está únicamente en la renta variable. La rentabilidad de los bonos estadounidenses sigue avanzando tanto en los plazos cortos como en los largos, el petróleo ha regresado a la zona de los 100 dólares y el oro ha activado una señal técnica delicada. En este repaso veremos cómo encajan todas estas piezas y qué confirmaciones conviene vigilar antes de extraer conclusiones más firmes.
En el siguiente vídeo puedes ver el análisis completo de los gráficos y la explicación de las principales señales de la semana.
Claves de la semana
Los bonos vuelven a ejercer presión: la rentabilidad del bono estadounidense a dos años mantiene una estructura ascendente, mientras los plazos de diez y treinta años se aproximan o superan referencias importantes.
Europa resiste mejor: el IBEX 35 y el DAX continúan cerca de máximos, aunque ambos muestran zonas que no deberían perder para conservar su escenario actual.
El Nasdaq activa una señal negativa: la pérdida de la media móvil de 70 sesiones deteriora su gráfico diario y abre la puerta a una corrección más profunda.
El petróleo vuelve a ser una amenaza inflacionista: ha regresado a la zona de los 100 dólares y su comportamiento frente a la media de 70 sesiones será una referencia importante.
El oro y el VIX exigen atención: el cruce bajista de medias en el oro y la recuperación del VIX pueden anticipar un entorno menos favorable si se consolidan.
Lo que más me ha llamado la atención
La señal más importante de la semana es la subida simultánea de la rentabilidad de los bonos en distintos tramos de la curva y en diferentes mercados. En Estados Unidos, el bono a dos años mantiene una estructura alcista y se acerca a la zona del 4,50 %. El bono a diez años ronda el 4,68 %, mientras que el de treinta años vuelve a situarse claramente por encima del 5 %, alrededor del 5,16 %.
El mercado se ha acostumbrado a convivir con rentabilidades elevadas sin que la economía haya sufrido, de momento, una ruptura evidente. Precisamente por eso conviene no restarle importancia. Una rentabilidad superior al 4 % en deuda pública a corto plazo aumenta la competencia para la renta variable, especialmente cuando los índices estadounidenses llevan semanas moviéndose en lateral y empiezan a perder algunas referencias técnicas.
La subida tampoco se limita a Estados Unidos. El bono alemán a diez años ha alcanzado niveles que no se veían desde 2011. La cuestión es determinar si este movimiento refleja principalmente el repunte de las materias primas y unas expectativas de inflación más persistentes, o si también incorpora una mayor desconfianza sobre la deuda soberana.
La confirmación más preocupante sería que el petróleo y el índice Bloomberg Commodity continuasen avanzando mientras los bonos mantienen su impulso. Eso aumentaría la presión sobre los tipos de interés, los márgenes empresariales y las valoraciones bursátiles. El escenario perdería fuerza si las materias primas corrigiesen con claridad y las rentabilidades comenzasen a relajarse. Por ahora, esa confirmación todavía no ha llegado.
Bonos y materias primas
El bono estadounidense a dos años es la referencia que mejor resume la presión actual. Durante los meses de marzo y abril todavía mostraba un repunte limitado, pero desde entonces ha mantenido una estructura ascendente. Esa evolución sugiere que el mercado no descarta un escenario de tipos elevados durante más tiempo e incluso la posibilidad de nuevas subidas si la inflación vuelve a acelerarse.
El aumento de los precios al productor plantea dos posibilidades. Las empresas pueden trasladar esos costes al consumidor, alimentando la inflación, o asumir parte del incremento y reducir sus márgenes. Esta segunda opción puede permitir que los resultados sigan siendo positivos, pero con una calidad menor si los beneficios se deterioran progresivamente.
El índice Bloomberg Commodity vuelve a acercarse a una zona decisiva tras corregir durante varios meses. Una superación de los máximos anteriores y de la referencia de 140 reforzaría una estructura técnica muy alcista. No sería una señal aislada: podría mantener la presión sobre los bonos, dificultar una relajación de los tipos y perjudicar a activos sensibles al coste del dinero.
IBEX 35
El IBEX 35 continúa dentro del canal alcista iniciado en abril de 2025. Las últimas semanas han dejado un movimiento lateral cerca de la parte baja de ese canal, acompañado de cierta volatilidad, pero la recuperación de la sesión del viernes permitió evitar un deterioro mayor.
La primera referencia importante está en la zona de 19.126 puntos. Su pérdida activaría un primer objetivo en torno a 18.770 puntos, donde aparece un gap y se aproxima la media móvil de 70 sesiones. Un apoyo en esa área podría seguir encajando dentro de una corrección normal. Más delicado sería un descenso hacia el gap situado por debajo de 18.500 puntos, porque alejaría al índice de la media y aumentaría el riesgo de que esta pasase a actuar como resistencia.
En los gráficos semanal y mensual aparecen divergencias, aunque todavía no son suficientes para dar por terminada la tendencia iniciada en 2022. Para plantear un cambio estructural sería necesario perder referencias mucho más profundas, entre ellas la zona de 17.000 puntos. Por ahora, el índice conserva su tendencia, pero conviene vigilar la respuesta si aumenta la presión procedente de Estados Unidos.
DAX
El DAX mantiene desde hace meses un movimiento lateral cerca de máximos históricos. La media móvil de 70 sesiones sigue actuando como soporte y, de momento, presiona la cotización al alza. Esa es una lectura favorable, aunque todavía no existe una ruptura suficientemente clara para afirmar que el índice ha iniciado un nuevo tramo alcista.
Por la parte superior, la zona de 25.500 puntos aparece como objetivo y resistencia relevante. Por debajo, la pérdida de la media de 70 sesiones podría llevar al índice hacia los 24.000 puntos y aumentar el riesgo sobre la media móvil de 200 sesiones.
El gráfico mensual deja una vela de indecisión después de haber superado los máximos anteriores. El RSI también muestra menos fuerza que en los impulsos previos. Esto no confirma un final de tendencia. Para que el deterioro fuese más serio debería perder los mínimos de marzo, situados alrededor de 22.680 puntos. Mientras eso no ocurra, la lectura principal continúa siendo lateral-alcista, aunque con menos impulso.
DJI
El Dow Jones ha marcado nuevos máximos históricos y sigue respetando la base del canal alcista que comenzó en abril de 2025. La reacción desde esa zona durante la sesión del viernes mantiene vigente el escenario positivo, pero la proximidad al soporte convierte la situación en un arma de doble filo.
Si la base del canal cediese, la primera referencia sería la media móvil de 70 sesiones. Una corrección hasta esa zona podría considerarse normal dentro de la tendencia. Si tampoco actuase como soporte, el índice podría dirigirse hacia los máximos de comienzos de año, cerca de los 50.000 puntos, y el movimiento adquiriría una mayor relevancia.
Los gráficos semanal y mensual todavía muestran fortaleza. El RSI semanal superó la zona de 70 en el último impulso y la subida de junio permitió romper una posible divergencia en el gráfico mensual. Por eso, incluso una corrección importante no implicaría automáticamente el final de la tendencia. Antes sería necesario comprobar si los soportes de medio plazo se mantienen y si el siguiente rebote conserva fuerza.
NASDAQ
El Nasdaq es el índice que ha dejado la señal más negativa. Desde mayo se encontraba atrapado en un movimiento lateral y la media móvil de 70 sesiones debía actuar como soporte. Al cierre de la semana, esa media ha sido perforada.
La referencia es importante porque en febrero de 2025 y febrero de 2026 su pérdida dio paso a las correcciones más relevantes. Si el índice no recupera rápidamente la media y continúa cotizando por debajo, el escenario más probable sería una extensión de las caídas hacia los máximos de comienzos de año, en torno a 26.000 puntos. Esa antigua resistencia podría actuar ahora como soporte.
Una caída hasta esa zona deterioraría el corto plazo, pero no implicaría necesariamente el final de la tendencia alcista iniciada en 2023. En los gráficos semanal y mensual, el RSI todavía conserva niveles de fortaleza y la media de 200 sesiones se encuentra bastante alejada. La lectura prudente es clara: hay una señal negativa confirmada en diario, pero todavía falta mucho para hablar de un cambio estructural de largo plazo.
SP500
El S&P 500 se encuentra en una situación menos deteriorada que el Nasdaq, pero está muy cerca de activar una señal similar. El índice se apoya en la base del canal alcista iniciado en abril y todavía conserva la media móvil de 70 sesiones.
Esa media es la referencia principal. En febrero de 2025 y en marzo de 2026, su pérdida precedió a correcciones importantes. Mientras el S&P 500 siga por encima, no existe una confirmación bajista equivalente a la del Nasdaq. Sin embargo, la cercanía del precio y la debilidad observada en el RSI semanal justifican una vigilancia estrecha.
El escenario mejoraría con una reacción clara desde la media y una recuperación de los máximos recientes. Se deterioraría si el índice cerrase de forma consistente por debajo de ella, especialmente si el VIX continuase avanzando. De momento, estamos ante una advertencia, no ante una ruptura confirmada.
VIX
El VIX ha cerrado la semana ligeramente por encima de las medias móviles de 70 y 200 sesiones. La distancia todavía es reducida y no puede hablarse de una ruptura concluyente, pero el movimiento merece atención.
Si durante las próximas sesiones consigue mantenerse por encima de ambas medias y ampliar la distancia, podría anticipar un aumento más sostenido de la volatilidad. Esa confirmación encajaría con la pérdida de la media de 70 sesiones en el Nasdaq y con un posible deterioro posterior del S&P 500.
Por el contrario, un regreso rápido por debajo de las medias reduciría la señal y permitiría pensar que los índices pueden continuar dentro de sus laterales. El VIX no confirma todavía un escenario de tensión grave, pero ha pasado de ser una referencia secundaria a convertirse en uno de los indicadores que conviene seguir de cerca.
ORO
El oro ha intentado rebotar, pero terminó la semana de nuevo cerca de su soporte principal. La señal más delicada es el cruce bajista de la media móvil de 70 sesiones por debajo de la media de 200 sesiones.
Este tipo de cruce suele asociarse al inicio de una tendencia bajista de medio y largo plazo cuando se consolida. Por eso, la señal solo perdería relevancia si se revierte con rapidez. Si la media de 70 sesiones permanece por debajo de la de 200, la estructura técnica quedaría claramente deteriorada.
El gráfico mensual todavía conserva una lectura menos negativa porque el último gran impulso mostró mucha fortaleza en el RSI. Esto deja abierta la posibilidad de un nuevo repunte en el futuro, especialmente si la economía se debilita y el mercado vuelve a descontar bajadas de tipos. Antes de ese escenario, no puede descartarse una visita a niveles inferiores a 3.900 dólares. Por ahora, el corto y medio plazo pesan más que esa hipótesis de recuperación posterior.
PETROLEO
El petróleo ha vuelto a la zona de los 100 dólares después de la corrección previa. Durante la semana llegó a cerrar el gap dejado el 25 de mayo, situado alrededor de 101 dólares, y desde ahí inició una pequeña corrección.
La clave no es únicamente haber alcanzado ese objetivo, sino cómo se comporte ahora frente a la media móvil de 70 sesiones. Si la corrección se frena por encima de ella y el precio vuelve a girarse al alza, la tendencia podría mantenerse y prolongar la presión inflacionista. Si la pierde con claridad, aumentaría la probabilidad de una corrección más profunda.
También importa la velocidad del descenso. Una caída lenta, con rebotes frecuentes y permanencia durante meses en niveles elevados, seguiría trasladando presión a la inflación y a los bonos. Para aliviar el escenario sería necesario un retroceso más firme y sostenido. De momento, el petróleo sigue siendo uno de los principales riesgos macroeconómicos que muestra el gráfico.
BITCOIN
Bitcoin continúa dentro de una estructura bajista. El último rebote alcanzó la media móvil de 70 sesiones y volvió a girarse a la baja, un comportamiento parecido al observado entre febrero y marzo.
Mientras no recupere esa media, sigue abierta la posibilidad de una caída hacia la zona de 58.000-60.000. Si consiguiese superarla, la siguiente referencia estaría alrededor de 73.000, donde se aproxima la media de 200 sesiones. Esa recuperación mejoraría el corto plazo, pero no cambiaría por sí sola la estructura de fondo.
En el gráfico mensual, la zona de 50.000-55.000 continúa siendo el soporte más importante. Podría actuar como amortiguador y permitir la construcción de una nueva fase alcista. Si tampoco consigue frenar las caídas, el deterioro ya afectaría a la estructura de muy largo plazo. De momento, no existe una señal de giro confirmada y conviene esperar a que el precio recupere referencias antes de hablar de una mejora real.
WarrenAI: idea de la semana
La empresa seleccionada por WarrenAI fue Alphabet, matriz de Google. La tesis fundamental se apoya en la combinación de cuatro negocios principales: el buscador y la publicidad, Google Cloud, YouTube y otras iniciativas como Waymo. Esa diversificación permite que distintas áreas compartan infraestructura, datos y capacidad tecnológica.
Entre los puntos favorables destacan la fortaleza del balance, el bajo nivel de deuda y el crecimiento de Google Cloud. Esta situación financiera puede resultar especialmente relevante en un entorno de rentabilidades elevadas en los bonos, porque las empresas más endeudadas podrían sufrir una mayor presión sobre sus costes financieros. Alphabet, según el análisis mostrado, partiría de una posición más cómoda.
El principal catalizador es la inteligencia artificial y su integración en productos como el buscador, las herramientas de trabajo y la nube. La dificultad está en valorar hasta qué punto esa inversión se traducirá en monetización adicional y si compensará el aumento de costes. El principal riesgo no es financiero, sino regulatorio. Las decisiones antimonopolio en Estados Unidos podrían limitar determinados acuerdos, forzar cambios en la distribución o aumentar la volatilidad de la cotización. También debe tenerse en cuenta su dependencia del negocio publicitario y, por tanto, del ciclo económico.
Desde el punto de vista técnico, Alphabet se encuentra en la media móvil de 200 sesiones, una referencia que ya frenó la corrección de febrero. Mantenerla dejaría abierta la posibilidad de un nuevo impulso. Perderla deterioraría el gráfico y llevaría la atención hacia las zonas de 290 y 271. El análisis fundamental ayuda a valorar la calidad de la empresa; el técnico sirve para determinar si el precio confirma o contradice esa tesis.
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Este apartado utiliza WarrenAI, una herramienta de InvestingPro. Algunos enlaces pueden ser de afiliación.
Conclusión semanal
Europa mantiene, por ahora, una situación más estable. El IBEX 35 y el DAX continúan cerca de máximos y conservan sus soportes principales, aunque ambos muestran divergencias y una pérdida gradual de impulso. En Estados Unidos, la lectura es menos uniforme: el Dow Jones mantiene fortaleza, el S&P 500 se aproxima a una referencia delicada y el Nasdaq ya ha perdido su media móvil de 70 sesiones.
La señal de riesgo más amplia sigue llegando de los bonos y del petróleo. Si las rentabilidades continúan avanzando y el crudo se mantiene alrededor de los 100 dólares, aumentará la presión sobre la inflación, los tipos de interés y los márgenes empresariales. El VIX y el oro añaden dos advertencias que todavía necesitan confirmación.
No conviene adelantarse a un escenario bajista generalizado. La próxima referencia será comprobar si el Nasdaq recupera su media, si el S&P 500 consigue defenderla y si Europa mantiene sus estructuras pese a la debilidad estadounidense.

